La gran expectativa que había depositada en el seleccionado argentino de fútbol previo al Mundial de 1958, causó un trauma de la misma proporción luego de la eliminación por goleada en la primera fase. La forma de jugar del equipo argentino, plasmada duramente por los medios gráficos, motivó un profundo debate en el cual se comenzó a cuestionar no sólo a los técnicos y jugadores, sino también a los dirigentes. La controversia originada repercutió fuertemente en la estructura del fútbol argentino y afectó el estilo de sus equipos durante la década del 60.
Palabras como ‘desastre’ y ‘catástrofe’ fueron empleadas insistentemente para describir la presentación albiceleste en Suecia.
La Razón, junio de 1958
La mirada del presidente de la Asociación Alemana de Fútbol, Peco Bauwens, antes de comenzar el Mundial:
“Los sudamericanos son muy buenos, jugadores artistas, pero siempre han tenido dificultades con equipos que emplean una táctica recia, y que están bien preparados para la defensa contra esa táctica.
Tengo la impresión de que Alemania va a tener más dificultades contra Checoslovaquia que contra Argentina.
Las posibilidades de los latinoamericanos pueden mejorar si se prolonga el tiempo caluroso”.
Luego de la eliminación:
“Será necesario que los argentinos se entrenen intensamente de ahora en adelante.
Desde hace tiempo que la condición primordial de un futbolista es la de ser un atleta. La técnica de los jugadores argentinos no les sirve para nada cuando son aplastados literalmente. La concepción del fútbol argentino deberá revisarse enteramente”.
Guillermo Stábile
“La impresión que dejó es que el fútbol argentino tendrá que ver detenidamente si sus hombres pueden seguir siendo jugadores lentos y de menos corpulencia que los demás.”
“Es el epílogo fatal de un proceso patológico en nuestro fútbol. Los responsables son los dirigentes. Hay que hacer más deporte y menos política. No se trata de la decadencia de un estilo de fútbol: Brasil lo demuestra. Hace muchos años que estamos haciendo payasismo. Son payasos los dirigentes que no son nada más que ‘hinchas’. Son payasos los técnicos que no saben nada. Y son payasos los jugadores que creen suplir el trabajo serio y la disciplina con ‘inspiración’, que a nada conduce”.
“En el fútbol como en todo, el ejemplo debe venir de arriba, pero los dirigentes se han preocupado más en ganar elecciones que en fomentar el deporte. La política menuda como expresión de la política mayúscula que aqueja el fútbol hace años”.
“Fútbol de combate contra fútbol de filigrana, técnica en movimiento contra técnica de salón, profesionalismo contra estancamiento, facultades físicas contra inspiración.
Ellos no hacen ningún chiche innecesario y van a los papeles. ¿Qué hay que hacer para ganar un partido de fútbol? Hay que hacer más goles que el contrario. Entonces crearon el fútbol positivista, goles y basta”.
“Los sudamericanos nacen cracks y los europeos se hacen”
Conclusiones sobre la prensa argentina:
• Consideró como el apogeo futbolístico a los equipos europeos y a Brasil como una excepción
• Le dio una vital importancia al clima y al estado de las canchas
• El estilo argentino fue considerado intrascendente, resumiéndolo como picardía e inspiración
• Consideraba insuficiente al rendimiento físico de los argentinos
• El fútbol físico fue relacionado con “entender el juego” y con “esfuerzo por el equipo”. En cambio, el criollo, innecesario y banal
• Una vez finalizado el torneo, los diarios mantuvieron el gran espacio dedicado al Mundial con persistentes críticas a la organización futbolística